Todavía no sabemos dónde situar el límite de los social media. Marketing, medios de comunicación, formación, recursos humanos, comunidades, movimientos ciudadanos… miran con curiosidad e interés el fenómeno.

Pero la mayoría anda desorientada a pesar de que gran parte de la generación digital ha llegado al mercado laboral. Nativos digitales o no, la desorientación es general.
Las posibilidades de los social media son tan variadas que se impone un cierto orden y sistemática ante este conocimiento emergente –en constante mutación– que invade nuestras vidas y trabajos.
El reto es evidente. Las empresas se pierden en experimentos arcanos y, al final, llegan tarde. Lo primero que necesitan es volver a clase, formarse.
¿A quien lo le interesa saber cómo conectar de verdad con los clientes, los empleados, la familia, los amigos, los fans…?


