Mis primeras experiencias con las por ahora llamadas “redes sociales” son muy recientes, como las de todo el mundo. En mi caso pensé que era una aplicación más en Internet abocada al fracaso o a un sorprendente éxito según la aceptación de la cibercomunidad.

Despertó en segundo lugar mis suspicacias jurídicas de un amante del derecho internacional. Gente que colgaba imágenes de otros sin recabar autorización; hábitos personales, especialmente turísticos; círculos de amistad a la vista de todos; protección de datos en un serio entredicho, etc. En definitiva, entrañaba mucha novedad y un visible peligro.
La red experimenta como nunca con la intimidad de las personas, pero además se crea una nueva forma de comunicación de una potencia todavía desconocida.
Puede gustar o no, pero no puedes ignorar lo que está pasando, una enorme locomotora está en marcha y ya ha generado mucha inercia.
Semana 33. 09 Luciana / Ciudad Real. Desde mi BB.

